En una declaración que ha sacudido las redes sociales y la arena política, Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, ha tildado al gobierno de Nayib Bukele de “dictadura” por el trato que, según él, reciben más de 200 migrantes venezolanos en El Salvador. En un acto transmitido por la estatal Venezolana de Televisión (VTV), Maduro denunció la violación masiva de los derechos humanos de estos migrantes, quienes fueron deportados desde Estados Unidos y detenidos en condiciones que, según el mandatario, se asemejan a un campo de concentración.
Maduro, quien asumió su tercer mandato en enero tras una contundente controversia por su reelección, no escatimó en palabras al señalar que los migrantes están siendo secuestrados y privados de sus derechos fundamentales en El Salvador. “Llevan casi tres semanas secuestrados, sin la posibilidad de ser visitados por sus abogados o incluso un cura católico“, expresó el líder venezolano, quien considera que estos actos constituyen delitos graves de lesa humanidad cometidos por el gobierno de Bukele.
La acusación de violaciones a los derechos humanos resuena en un contexto donde la comunidad internacional ha mostrado su creciente preocupación por la situación de los migrantes, pero la situación se vuelve aún más tensa cuando se señala el doble rasero del propio Maduro. Medios críticos al chavismo no tardaron en cuestionar esta postura, recordando las graves acusaciones de violaciones de derechos humanos que pesan sobre el gobierno venezolano, como el uso de cárceles políticas y la represión sistemática a los opositores.

En su discurso, Maduro también se mostró indignado por las acusaciones de Estados Unidos, que vinculan a algunos de estos migrantes con el Tren de Aragua, una banda criminal de origen venezolano señalada de operar a nivel internacional. “¿Dónde están las pruebas?”, cuestionó, aludiendo a la falta de juicios que sustenten las acusaciones de terrorismo por parte de Washington. La falta de transparencia en las acusaciones fue uno de los puntos que destacó, rechazando categóricamente cualquier relación con actividades delictivas.
Finalmente, los migrantes detenidos están actualmente en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), una megacárcel emblemática de la política de guerra contra las pandillas del gobierno de Bukele. Este centro se ha convertido en un símbolo del régimen de excepción bajo el cual el gobierno salvadoreño ha enfrentado a las pandillas. Sin embargo, las condiciones de los migrantes venezolanos en este lugar continúan siendo un tema de fuerte debate internacional, mientras Maduro no deja de señalar lo que considera una injusticia contra su pueblo.