La frontera entre México y Estados Unidos se ha convertido en la ruta migratoria más peligrosa del continente, con un total de 6,667 personas fallecidas o desaparecidas, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
El informe señala que estos casos se han registrado a lo largo de varios años, posicionando esta región como la más letal de América para quienes intentan cruzar sin documentos. Las condiciones extremas, como el clima, el terreno y la falta de recursos, son algunos de los principales factores de riesgo.
La OIM destaca que muchas de las muertes ocurren en zonas desérticas o de difícil acceso, donde las altas temperaturas y la deshidratación representan un peligro constante para los migrantes.
Además, el organismo advierte que la falta de vías legales y seguras para migrar empuja a miles de personas a tomar rutas irregulares, lo que incrementa la exposición a redes de tráfico de personas y otros riesgos.
Las cifras también reflejan un subregistro, ya que no todos los casos son identificados o reportados oficialmente, lo que sugiere que el número real de víctimas podría ser mayor.
Este panorama coloca a la frontera México-Estados Unidos por encima de otras rutas migratorias en América en cuanto a mortalidad, evidenciando los riesgos persistentes en la región.












