México concede asilo a apenas 3 % de las personas que presentan la solicitud, lo que representa uno de los porcentajes más bajos entre los países que reciben migrantes en la región.
Según cifras de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), entre 2013 y 2025 se registraron más de 1.1 millones de solicitudes de asilo, pero solo un pequeño porcentaje de estas solicitudes ha terminado en una aprobación formal. El resto de los casos se encuentra en procesos largos de evaluación o en listas de espera.
Organizaciones civiles y especialistas han señalado que la baja tasa de aceptación se debe a criterios restrictivos de evaluación, retrasos administrativos y una capacidad de atención que no ha crecido al ritmo del aumento de solicitudes. Esto ha generado acumulación de casos pendientes y largas esperas para miles de migrantes que buscan protección en México.
Migrantes que esperan una respuesta comentan que, a pesar de haber presentado su documentación y demostraciones de riesgo en sus países de origen, la anticipación de meses o incluso años de espera sin resolución genera incertidumbre sobre su estatus legal y sus posibilidades de acceso a servicios básicos y empleo formal.
El fenómeno ocurre en un contexto de incremento en las solicitudes de asilo en México, impulsado en parte por restricciones más estrictas y barreras en Estados Unidos, que han llevado a muchas personas a buscar refugio en el país vecino mientras esperan oportunidades de regularización o procesos de reubicación.












