El paso de migrantes por la selva del Darién se encamina a romper todos los registros
Más de 30.000 migrantes, 23.000 de ellos venezolanos, cruzaron en agosto la frontera entre Colombia y Panamá, con rumbo a Estados Unidos.
Más de 30.000 migrantes, 23.000 de ellos venezolanos, cruzaron en agosto la frontera entre Colombia y Panamá, con rumbo a Estados Unidos.
Entre los migrantes latinoamericanos, las personas provenientes de Venezuela y Cuba están entre quienes pagan las mayores tarifas por concepto de coyotaje.
18 migrantes fallecieron al caer por un precipicio tras romperse una soga por la que subían en el llamado Cerro de la Muerte, en el trayecto de La Llorona, en el Darién. Un sacerdote que trabaja en un albergue dentro de la selva asegura que el accidente ocurrió hace 15 días y que no se pudo precisar si todos eran adultos. Solo en agosto, 23 mil venezolanos cruzaron el Darién, aseguró Juan Pappier, investigador senior de la División de las Américas de Human Right Watch (HRW)
Recientemente, se dio a conocer que el Servicio Nacional de Fronteras de Panamá capturó a un coyote, presuntamente de origen venezolano, por haber dejado abandonadas a las personas que guiaba por la selva del Darién.
La llegada de desplazados del país sudamericano al inhóspito territorio que separa Colombia y Panamá aumenta exponencialmente: más de 28.000 personas desde enero, según las autoridades migratorias.
La migración venezolana se ha convertido en la segunda crisis de desplazamiento externo de mayor magnitud en el mundo.
Un total de 21 migrantes provenientes de Sudamérica y Asia fueron localizados mientras viajaban a bordo de un autobús que circulaba al norte de la capital del estado de Puebla.
Las autoridades de Honduras lograron la detención de un presunto coyote con 15 migrantes Venezolanos y cinco de Kazajistán.
Desde la isla de San Andrés, en Colombia, salen migrantes en embarcaciones ilegales hacia el puerto de Bluefields, en Nicaragua, para seguir su ruta hacia Honduras, Guatemala y México hasta llegar a Estados Unidos. Autoridades del archipiélago han interceptado seis lanchas en lo que va de 2022
“Esto es un campo de concentración. Hace varios días que estamos aquí, no nos dejan salir y vivimos en las peores condiciones”.