Alrededor de 145 000 menores que son ciudadanos estadounidenses habrían sido separados de sus familias debido a las políticas migratorias implementadas durante el nuevo mandato de Donald Trump, según un análisis publicado por el Instituto Brookings y retomado por medios internacionales.
El reporte estima que entre enero de 2025 y abril de 2026 se realizaron cerca de 400 000 detenciones migratorias dentro de Estados Unidos, afectando a más de 200 000 niños, muchos de ellos hijos de personas migrantes detenidas o deportadas. Más de 22 000 menores habrían experimentado la detención de ambos padres.
Según el análisis, el 36 % de los niños afectados tiene menos de seis años, mientras que organizaciones civiles han alertado sobre el impacto emocional, económico y psicológico que estas separaciones pueden generar en las familias, especialmente cuando los menores permanecen en territorio estadounidense mientras sus padres enfrentan procesos migratorios o deportaciones.
Aunque las directrices del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) indican que los agentes deben preguntar si las personas detenidas tienen hijos, el informe señala que en muchos casos esos protocolos no se aplican correctamente, lo que complica los procesos de reunificación familiar.
El tema vuelve a poner atención sobre las consecuencias de las políticas migratorias restrictivas en comunidades latinas y familias mixtas, donde algunos integrantes tienen ciudadanía estadounidense y otros continúan en situación migratoria irregular.
Organizaciones de apoyo a migrantes y abogados especializados han advertido que los procesos de reunificación suelen ser largos y costosos, especialmente cuando uno o ambos padres son deportados fuera del país.












