Padecen migrantes frío en Ciudad Juárez

Padecen migrantes frío en Ciudad Juárez

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Temperaturas congelantes y fuertes vientos deben soportar migrantes que pernoctan en calles de Cd. Juárez en casas de campaña o en el piso.

Sobre las banquetas, en sillones de desecho o en casas de campaña, migrantes centro y sudamericanos enfrentan temperaturas congelantes y fuertes vientos en Ciudad Juárez, Chihuahua. 

 A unos metros del Río Bravo, sobre el Bulevar Bernardo Norzagaray, un grupo de evangélicos habilitó un templo como albergue para migrantes, donde duermen en colchonetas o en casetones de nieve seca, y les da prioridad a mujeres y niños.

 Migrantes que permanecen a la intemperie indicaron que se encuentran en el exterior del albergue porque ya no hay espacio para ellos, aunque el encargado del refugio denominado “Nueva Esperanza” indicó que en algunos casos optan por permanecer fuera porque difieren de las reglas.

 Wilfredo Baraona, un salvadoreño de 28 años, acondicionó un sillón de desecho como su cama, donde con cobijas que el albergue le dio pasa las noches con temperaturas por debajo de los 0 grados centígrados.

“Aquí en este sillón”, responde al preguntarle dónde se está quedando. 

 “No hay cupo allá adentro todavía”, anota el salvadoreño, quien viaja solo y en su país se dedicaba a la agricultura.

“Hay mucha gente y uno hay que comprender porque hay niños también, mejor que ellos estén allá adentro, uno aguanta, los niños no”. 

 Con gorro, ropa abrigadora y unas cobijas que no se quita, con las que también se cubre del polvo que dejan las ráfagas de viento, señala que las temperaturas han estado heladas, pero asegura aguantar para lograr su objetivo de llegar a Estados Unidos para una vida mejor.

 Junto a él se encuentran otros migrantes en casas de campaña frente y tras el refugio ubicado en el cruce del Bulevar Bernardo Norzagaray y Cobre de la Colonia Bellavista.

 Incluso, junto a la puerta se encuentran dos mujeres y un menor sobre cobertores y ropa que les han proporcionado en el albergue, y cubiertas con cobijas que la Cruz Roja Mexicana les entregó este miércoles.

 Sobre este caso, Jean Pierre Rosal, encargado del albergue, puntualizó que se les ha invitado a ingresar al inmueble, pero se han negado.

 A unos metros, sobre la banqueta del bulevar que corre paralelo al Río Bravo se encuentra desde martes la venezolana Laigret Chirinos, de 51 años, quien viaja con cinco familiares.

 Su travesía, desde que dejó su país por la crisis que enfrenta, duró cuatro meses.

 Ella y sus parientes enfrentaron una difícil situación en la selva entre Colombia y Panamá, pero al llegar a México no la pasaron mejor.

 “En las oportunidades que nos agarró Migración nos dejó sin ropa, sin documentos, sin medio de podernos comunicar”, lamenta mientras se cubre del fuerte viento, sentada en la banqueta, desde donde observa la militarización en el Río Bravo por parte del Gobierno de Texas, por lo que sabe que estará difícil cruzar.

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