En poco más de un año desde que Donald Trump retomó la Presidencia de Estados Unidos, al menos 3 800 menores de edad incluidos bebés han sido arrestados y llevados a centros de detención por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), según datos de una investigación periodística.
La cifra incluye a niños de diversas edades, algunos de ellos detenidos en operaciones dentro del país que no estaban relacionadas con la frontera, en medio de un enfoque migratorio más agresivo de la administración.
De los menores contabilizados, al menos 20 eran bebés y más de 1 300 niños han pasado más de 20 días en detención, lo que excede los límites establecidos por acuerdos judiciales que buscan proteger los derechos de los menores en custodia migratoria.
Organizaciones defensoras de derechos humanos han señalado que estas detenciones pueden ocurrir incluso cuando familias o niños no representan una amenaza de seguridad, y que prolongar el tiempo en centros de detención puede afectar su salud, bienestar y acceso a procesos legales justos.
La tendencia también se observa en promedios diarios: bajo esta administración, alrededor de 170 niños son detenidos cada día, con picos diarios por encima de los 400 en algunos momentos, según análisis de datos migratorios.
Este tipo de cifras se da en un contexto de ampliación de las detenciones migratorias por el gobierno, donde autoridades han priorizado arrestos tanto en la frontera como en el interior, lo que ha generado preocupación entre organizaciones civiles y abogados que defienden a personas migrantes en Estados Unidos.












