El vía crucis del migrante y el odio fascista

El vía crucis del migrante y el odio fascista

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Más de 600 inmigrantes centroamericanos se han enfrentado esta semana con antidisturbios y policías en la frontera mexicana con Guatemala.

Desde el pasado viernes la escena se repite en la frontera mexicana sin mayor repercusión en los medios de comunicación. Decenas de personas han sido detenidas, en su mayoría mujeres y niños que buscan llegar al norte de México para luego entrar en territorio estadounidense.

El “Vía Crucis del Migrante”, tal como los propios migrantes denominan al trayecto que conduce hacia los Estados Unidos, resulta una trampa mortal para quienes huyen de la miseria, el hambre y el desempleo de los países de la región más castigados por la corrupción y las políticas excluyentes.

Las cifras son escalofriantes. De acuerdo al informe presentado en diciembre de 2021 por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el número de muertos en la frontera sur de EEUU representan el 61 por ciento de las producidas en el continente.

Desde que en 2014 se comenzaran a contabilizar las muertes en este paso fronterizo, la cifra ha ido incrementándose. Los datos aportados por Naciones Unidas coinciden con los de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos. Sólo en el período que va del 1 de octubre al 30 de septiembre de 2021, 557 migrantes perdieron la vida en la frontera México-Estados Unidos. Y el total de fallecimientos registrado desde 2014 se eleva a 3.575.

Las causas de estas muertes son variadas. La OIM especificó que “muchos migrantes no sobreviven a las altas temperaturas, y otros fallecen ahogados en el intento de cruzar a nado el Río Bravo que separa a México de Estados Unidos”. Lo que no denuncian las entidades que trabajan en la contabilización de las muertes de inmigrantes es la brutalidad con la que, tanto de un lado como del otro de la frontera, son tratados hombres, mujeres y niños. Estados Unidos cuenta con voluntarios que patrullan los bordes del Río Bravo. Estos llamados “defensores de la América Blanca” hacen guardia permanente, se turnan en las postas de vigilancia y están equipados con alta tecnología que les permite divisar el movimiento de los inmigrantes a larga distancia.

Desde 2014 se han denunciado varios crímenes cometidos por éstos grupos que juegan a “la caza del migrante”.  Se visten con uniformes de combate y portan armas de uso militar. Dicen que son extremadamente patrióticos y sus grupos tienen nombres como Oath Keepers (Custodios del Juramento), Three percenters (Los tres por ciento) y Posse Comitatus (Fuerza del condado).

Según sostiene el investigador del Centro sobre Extremismo de la Liga Antidifamación de los Estados Unidos, Mark Pitcavaye, “El movimiento de las milicias, como se lo conoce, son grupos extremistas que comenzaron a cobrar impulso en los 1990. Su ideología está basada en teorías de conspiración globales sobre amenazas a la paz y la estabilidad y creen que el gobierno federal está colaborando con estas conspiraciones”

Decenas de hombres con uniforme de combate y chalecos antibalas, rifles de asalto, equipos de radio y auriculares, vigilan en las cercanías de la frontera. A ellos se les atribuye las desapariciones de al menos una decena de inmigrantes cuyos cuerpos nunca han aparecido.

El Southern Poverty Law Center (SPLC), organismo que se encarga de monitorear a los grupos de odio de Estados Unidos, reportó que actualmente existen 623 organizaciones del movimiento patriota. La frontera con México es uno de puntos calientes a los que envían hombres y armas, como si lo que allí estuviera sucediendo se tratase de una guerra.

Con el fin de la normativa adoptada por su antecesor, Donald Trump –que facilitaba la expulsión inmediata de migrantes en la frontera- el presidente Joe Biden se ha enfrentado a las opiniones de sus oponentes en el Senado. “Necesitamos recapacitar sobre el papel de una normativa sanitaria sugerida por el Centro para la Prevención y Control de Enfermedades para impedir la propagación del coronavirus. Estamos decepcionados de la decisión de la Administración de mantener el Título 42 (denominación de la normativa impuesta por Trump). Está mal que sigan regresando a familias a sus países para que sean perseguidos y torturados”, sostuvieron los senadores Cory Booker, Bob Menendez, Alex Padilla y el líder de la fracción en la cámara alta, Chuck Schumer.

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