El gobernador de Florida, Ron DeSantis, informó que en los últimos ocho meses las autoridades del estado han detenido a 10 400 migrantes indocumentados como parte de una operación coordinada con agencias federales, conocida como Operación Tidal Wave.
De acuerdo con las cifras oficiales, las personas arrestadas provienen de diversos países de América Latina, entre ellos Guatemala, México, Honduras, El Salvador y Venezuela. El recuento indica que la mayoría de los detenidos forman parte de este contexto de inmigración irregular en Estados Unidos.
El gobernador DeSantis ha presentado esta estrategia como una de las acciones de mayor alcance en la historia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Florida, subrayando la cooperación entre las autoridades estatales y federales en materia migratoria.
Las detenciones se producen en un contexto más amplio de fortalecimiento de las políticas de control migratorio dentro del país, en donde diversos estados han aumentado sus esfuerzos para colaborar con ICE y otras agencias de seguridad en la identificación y retención de personas en situación migratoria irregular.
Aunque las autoridades destacan estos resultados como parte de la aplicación de la ley, organizaciones de derechos humanos y grupos defensores de migrantes han señalado preocupaciones sobre el impacto de estas acciones en las comunidades migrantes y los posibles efectos sobre familias y redes comunitarias.












