Aunque las personas migrantes continúan enviando más dinero que nunca a sus familias en México, el poder de compra de esas remesas ha disminuido debido a la inflación y al fortalecimiento del peso frente al dólar. En mayo de 2026, el envío promedio alcanzó un récord de 404 dólares, pero ese dinero compra menos productos y servicios que en años anteriores.
De acuerdo con un análisis basado en cifras del Banco de México (Banxico), durante la actual administración el valor promedio de una remesa equivale a 0.9 salarios mínimos, cuando en el sexenio anterior representaba 1.6 salarios mínimos. Esto significa que, aunque llegan más dólares al país, las familias reciben un menor beneficio en términos reales.
El estudio explica que el fortalecimiento del peso provoca que cada dólar enviado se convierta en menos pesos, mientras que la inflación continúa elevando el costo de alimentos, transporte y otros gastos básicos. Como resultado, el dinero enviado desde Estados Unidos alcanza para cubrir menos necesidades.
Pese a ello, las remesas siguen siendo uno de los principales apoyos económicos para millones de hogares mexicanos. Tan solo en mayo ingresaron 5 mil 611 millones de dólares, un incremento anual de 3.8%, impulsado por la estabilidad laboral de muchos trabajadores migrantes en Estados Unidos.
Especialistas señalan que esta situación refleja un reto para las familias que dependen de estos recursos, ya que el esfuerzo de quienes trabajan en el extranjero no siempre se traduce en una mejora del nivel de vida debido al aumento del costo de vida en México.
Las remesas continúan siendo un pilar de la economía mexicana, pero su pérdida de poder adquisitivo muestra que el monto enviado no siempre refleja el bienestar real de los hogares que las reciben.












